A pesar de que
existe una estrecha relación entre las Finanzas y la Contabilidad, en ciertas
ocasiones es difícil diferenciar la una de la otra, especialmente en compañías
pequeñas donde ambas actividades se pueden consolidar en un solo departamento. De aquí nace la interrogante de cuál es la
diferencia fundamental entre ambas áreas, para así comprender más concretamente
el papel que desempeña un administrador financiero y que responsabilidades
lleva consigo, tanto en el sector público como en el privado.
Para diferenciar
ambas roles, en una corporación o empresa privada, se puede comenzar por las
altas estructuras organizativas y observar la función específica del área de
finanzas, la cual se encuentra encabezada por un Vicepresidente de Finanzas
quien tiene a su cargo, un tesorero y un contralor.
El tesorero es
también llamado administrador financiero y se encarga de la planificación
financiera de la empresa, la recaudación de fondos, toma de decisiones de gastos
de capital y la administración del efectivo y crédito entre otras; mientras que
el contralor o jefe de contabilidad se enfoca en la administración fiscal y la
contabilidad administrativa, financiera y de costos.
Básicamente, la diferencia radica en el énfasis principal
en el que se enfocan dichas disciplinas; un tesorero tiene como función
principal aportar los datos para medir el rendimiento de una empresa y un
contralor, ve más allá de los estados financieros y utiliza ésta información
para determinar la solvencia de la empresa y enfocarse en el logro de metas
financieras.
Es decir que,
mientras los contadores se enfocan en la recolección y presentación de datos,
los administradores financieros utilizan dicha información para la toma de
decisiones según su análisis y evaluación.
En términos de
finanzas públicas y privadas, aunque la responsabilidad del administrador
financiero mantiene su esencia, las finanzas públicas tienen como finalidad
contribuir con el desarrollo económico de un país, en donde el Estado debe
velar porque exista una distribución de las riquezas, una incentivación de las
inversiones y la producción, así como disminuir la inflación, entre otras. Por
lo tanto, el desarrollo económico de un país, está en manos de una buena
administración por parte de los representantes financieros del Estado.
En el caso de
las finanzas privadas, existe la gran diferencia de que el Estado no interviene
en su actividad económica y buscan el lucro o el enriquecimiento para el
inversionista, es decir, “obtener la utilidad más alta posible para el negocio”
(Block, Hirt y Danielsen, 2013, p.12)
Por tanto,
aunque en ambos casos se utilizan recursos financieros e información
financiera, las finanzas públicas se relacionan al gasto público y los impuestos;
y las finanzas privadas están en manos de particulares y buscan alcanzar las
metas estipuladas por una empresa específica.
Bibliografía:
- http://www.eumed.net/libros-gratis/2008c/465/FINANZAS%20PUBLICAS.htm
- Block, Hirt y Danielsen. (2013) Fundamentos de Administración Financiera. Decimocuarta Edición. McGrawHill.
- Gitman, Lawrence J. (2007) Principios de Administración Financiera. Decimoprimera Edición. Pearson.
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